Fantasias sexuales
El término “fantasía” en si mismo implica problemas, ya que es difícil entender exactamente a que se refiere. De hecho el mismo Freud lo utilizó de tres formas distintas: para definir aquello que se inventa consciente mente; para las fantasías inconscientes ( o phantasías) y para definir las fantasías primigenias, es decir, las estructuras inconscientes fundamentales que trascienden la experiencia individual. Las fantasías conscientes difieren de los sueños en que son mas elaboradas y coherentes. (leer mas)
La fantasía puede ser, a diferencia de los sueños, evocada a voluntad para producir algún tipo de placer. Existe una compulsión por repetir una fantasía una y otra vez, pero la gratificación se obtiene no al llevar a cabo las fantasías, sino con el acto mismo de fantasear; sin embargo, la fantasía es algo que no se revela fácilmente, pertenece al ámbito del tabú y de lo incomunicable.
Fuera de reflexionar si pagar por cumplir cualquier fantasía es bueno o malo, lo cierto es que desde antaño la sociedad ha creado un extenso mercado para realizarlas, ya que las tentaciones de la carne son muchas y cada ves se extienden mas y con mayor facilidad. Desde Internet hasta lugares clandestinos de fácil acceso donde pueden encontrase esas “vírgenes perpetuas” que llamó Jaime Sabines, por anticipar su precio, por no engañar a nadie, por decir “si” al tonto y al infeliz.
Tag: opinión


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