La PornografÃa: más accesible que nunca
Nunca antes como ahora fue tan sencillo y accesible poder mirar porno. Si tú tecleas esa palabra en el buscador de la red, te aparecerán más de 166 millones de sitios… y sólo en español. Además, ahora no es como solÃa ser hace unos pocos años, cuando buscar porno por internet era riesgoso -por los virus que se colaban a tu computador- y costoso. Hoy dÃa existen millones de sitios donde se pueden mirar porno gratis: pequeños videoclips de varios segundos o minutos de duración, los cuales pueden ser vistos por vÃa directa o descargándolos a tu computador. Aun más, si deseas ver pelÃculas completas, tienes opción de comprarlas o de descargarlas por medio de los sitios P2P (red de pares donde todos los usuarios se comparten los archivos). Más fácil, imposible.
Por si fuera poco, los datos anteriores se refieren solamente al porno “tradicional”: las pelÃculas no aptas para menores de edad donde nos presentan, de la manera más gráfica posible, a los actores manteniendo relaciones sexuales. Variantes y tipos, hay por montones. No estamos tomando en cuenta los sitios donde se ofrece otro tipo de pornografÃa: los relatos eróticos, los mangas y animes de corte hentai, las fotografÃas de desnudos, etc. Porque el porno no son solamente las cintas cinematográficas; de hecho, la pornografÃa podrÃa definirse como todo aquel arte (pintura, cine, escultura, literatura, música) cuyo contenido sexual, explÃcito y gráfico, tiene como único propósito provocar excitación en el público que lo consuma.
¿La facilidad actual para obtener porno es benéfica o perjudicial para los usuarios de la red? ¿Es el porno malo? Las anteriores son preguntas difÃciles de responder. Como en muchas otras cuestiones morales, todo dependerá de cada quién, de sus creencias y de su concepción de la vida. Opiniones respecto al tema hay miles: las feministas dicen que es degradante y perjudicial para los derechos de la mujer. Los religiosos lo condenan categóricamente; los sociólogos lo defienden como una muestra de la libertad de expresión; los defensores de los derechos de la niñez opinan que es una fuente de peligro y explotación para los niños de todo el mundo; los terapeutas dicen que, en dosis medidas y controladas, puede ser beneficioso para mejorar tu vida sexual.
Yo pienso, de manera muy personal, que el hilo negro del asunto es no abusar. Como en todo, porque el exceso sà puede resultar dañino. Existe una teorÃa -relativamente nueva- que afirma que la amplia disponibilidad de porno ha dado origen a una adicción psicológica al mismo, la cual interfiere con la vida social del individuo que la padece, al tal grado, que le es imposible llevar una vida normal. Y del otro lado de la moneda tenemos a los que piensan que, incluso, la pornografÃa puede servir como clase de educación sexual. Yo no creo que sea para tanto. Para educarse, ya tenemos las polémicas clases de anatomÃa en la escuela. Para excitarse y aprender a conocer tus gustos y tu propio cuerpo, entonces sÃ, el porno puede resultar una buena opción.
Claro, siempre y cuando ya tengas la mayorÃa de edad requerida.

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