Masajes para ellas y ellos
La pasión tiene diversas formas de expresarse. Para aquellos que gustan probar cosas fuera de lo ordinario y tomarse su tiempo para disfrutar de la intimidad con su pareja, presentamos un par de técnicas de masaje extraídas de la cultura hindú. Ahora relájense y que empiece la clase. (leer más)
Como sabemos el Tantra provee al hombre de instrucciones para un bienestar en todos los aspectos, sobre todo en lo sexual, que no podía quedar excluido. Todo esto es un legado más que los hindúes nos proporcionaron para la expansión de los sentidos y la espiritualidad. Palabras como “Lingam” y “Yoni” son comúnmente empleadas en los escritos que hacen referencia a estos temas. Dichas palabras son sánscritas y designan a los órganos sexuales. Lingam significa “báculo de luz”; y Yoni “templo sagrado”. Justamente haremos referencias a los masajes tántricos que se les proporciona a estos órganos; por otra parte, contempla dos técnicas exclusivas de estimulación directa en diversas partes del cuerpo.
El masaje del Yoni
La mujer debe recostarse sobre su espalda y apoyar la cabeza sobre almohadones para que pueda mantener contacto visual con su compañero. Bajo sus caderas, también se pondrá un cojín, sus piernas estarán completamente separadas y levemente dobladas, para exponer los genitales. Se hará una sesión de respiración profunda y rítmica que no debe olvidarse, ni siquiera en los momentos de mayor excitación. Primero hay que acariciar ciertas partes del cuerpo como las piernas, las ingles, los senos, el estómago e irse acercando poco a poco al “templo sagrado” mientras ella va asimilando el placer que irá en aumento gradualmente. Después, se aplicará un aceite o lubricante en el monte de Venus. Así, se cubrirá toda la parte externa del Yoni hasta alcanzar los labios mayores, lo cual potenciará las sensaciones. En el área genital, el masaje inicia en la vulva, debe ser muy lento y suave, no hay que apresurarse, ni presionar en exceso. Luego, con el índice y el pulgar es recomendable sostener delicadamente el labio mayor y exterior y apretar un poco, mientras se deslizan los dedos a lo largo de ambos labios; posteriormente puede hacerse lo mismo con los labios menores. Seguidamente y con delicadeza, se acaricia el clítoris de forma circular hacia el lado derecho y luego en el otro sentido. Con el índice y el pulgar se presiona el clítoris suavemente. A continuación, y con mucho cuidado, se introduce el dedo medio en el Yoni. El uso de la mano derecha es importante, Pues así se cuida la polaridad energética que indica el Tantra. Con el dedo medio se explora el interior del Yoni, dosificando la velocidad, presión y dirección. La palma de la mano debe presionar un poco hacia arriba, pues así se alcanzará el punto G, y la mujer sentirá gran placer. Es probable que ella experimente uno o varios orgasmos. En tal caso se puede suspender este masaje, ya que se requere que recupere el ritmo de su respiración, pero puede continuarse con este si ella así lo desea.
El masaje del Lingam
El orgasmo y la eyaculación no son el objetivo principal de este masaje para la pareja, sino la exploración de una nueva forma de placer que no esté condicionada por factores tradicionales. Para realizarlo es importante prepararse tanto espiritualmente como físicamente. Se recomienda que la pareja se de un baño relajante y purificador, estas son condiciones necesarias para que la mujer se sienta motivada para hacerlo. Luego hay que respirar profundamente y vaciar el estómago, solo de esta manera la experiencia sexual será más placentera. Es de resultados muy positivos acercarse, acariciarse, abrazarse y mirarse a los ojos. El hombre debe recostarse sobre su espalda, encima de almohadas que le levanten el torso y la cabeza. Al igual que en el caso de la mujer, sus piernas deben estar cómodamente separadas, con las rodillas poco dobladas, y los genitales totalmente expuestos. Se aconseja aplicar un poco de lubricante y esparcirlo por el Lingam y los testículos. La mujer debe iniciar el masaje en los testículos y el escroto provocando que toda el área se relaje. Enseguida se acaricia suavemente el hueso púbico o pélvico, y el perineo. Al llegar a esta zona hay que ser especialmente cuidadosas, pues el perineo es una zona que casi ningún hombre heterosexual permite que le toquen.
Posteriormente, se debe acariciar el cuerpo del Lingam variando la presión y la velocidad, para que el estímulo cambie de intensidad y resulte más placentero. No hay que olvidar que el hombre está asumiendo una posición pasiva en este hecho, que por otra parte, no le es necesariamente familiar, por lo tanto no hay que permitirle que se mueva. Hay que mirarlos a los ojos, y recordarle que respire profundamente y sobre todo sentir confianza para que se deje satisfacer utilizando palabras dulces.
El Tantra hace énfasis en el lenguaje del contacto, la presión, el roce y las caricias, y sostiene que son el camino ideal para descubrir una sensibilidad no conocida y reencontrar sensaciones perdidas. El masaje es la experiencia para tomar conciencia de que dar y recibir es un flujo constante de energía, además, puede ser un exquisito preludio para alcanzar una excitación nunca antes experimentada, o descubrir las posibilidades de sentir lo que el mismo cuerpo ofrece.


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