Red de Blogs
Navegas por la Red de Revistas Online más numerosa de Internet - ¿Qué otras temáticas te interesan?  





Masaje en la Espalda II


Caricicias para la circulación… Checando la entrada.
Comienza con tus manos abiertas desde la base de la espina dorsal de tu pareja. Desliza tus manos a todo lo largo de su espina, hacia su cabeza. Cuando llegues a la nuca, desvía el rumbo de tal manera que tus dedos masajeen todo lo largo de la parte superior de los hombrosy luego bajen por los costados de la espalda. Cuando llegues hasta abajo, regresa tus manos a la posición de inicio.

Si esto te parece confuso, piénsalo de esta forma: Si tu espalda fuera una mariposa y tu espina dorsal su cuerpo, masajea todo lo largo del cuepro de la mariposa con ambas manos. Llegando a la nuca, separa las manos y traza la forma de las alas de la mariposa, regresando de nuevo a la parte de abajo de la espalda.

Repite este movimiento circular unas diez veces.

Presionando.
Presionar la espalda es el masaje más dramático del cual podemos echar mano. Ya que nuestro asunto son los músculos y no los huesos, asegúrate de recordarlo mientras presionas la espalda de tu pareja. El primer paso es encontrar los montículos de músculo que corren  a todo lo largo de la columna vertebral. Un masaje es la manipulación de los músculos. En esas crestas es donde debes poner toda tu atención.

Comienza en la base de la columna (todavía más abajo de la espalda baja). Aplica presión con las muñecas de las manos. Deslízalas a todo lo largo de las crestas de músculo desde ese sitio hasta que llegues a los huesos de los hombros.

Lo que diferencia este paso a las Caricias para la Circulación, es que no regresarás tus manos a todo lo largo de los costados. En este masaje, regresarás tus manos justo por el mismo camino por el cual subiste. Te darás cuenta si lo estás haciendo bien si tu pareja suspira o gime de placer. Debes realizar este paso al menos unas diez veces.

Variaciones: Usar los pulgares en vez de las muñecas para presionar y realizar pequeños círculos mientras recorres los músculos. Rasguñar la espalda de tu pareja cuando recorras el camino hacia abajo. Usa tu imaginación.

Amasar con los Dedos.
Usa las puntas de tus dedos para amasar los dos grandes filamentos de músculos que parten justo de la espina dorsal. Esos músculos trabajan muy duro para mantenernos erectos. Amasa cada una de las vértebras. Dos o más recorridos arriba/abajo por la espina dorsal serán suficientes.

Comprensión de la Espalda.
Este paso también va encaminado a los músculos que están a un lado de la columna. Pon la muñeca de tu mano en esos mismos músculos que recorren tu espalda hacia abajo. Oprime y recorre. Libera la presión y muévete ligeramente a todo lo largo de la espina. Realiza dos o más recorridos hacia arriba. Este paso se puede realizar con las dos manos juntas, primero del mismo lado de la espalda, luego, del otro.

Amasando el Pan.
Amasa los músculos de la espalda alta y baja. Presionar los huesos no causará ningún efecto; trata de encontrar los músculos y trabaja en ellos. Los resultados valen la pena el esfuerzo.

 

Mañana, la última parte de los Masajes en la Espalda, para dejar a nuestra pareja más que relajada y dispuesta.

Tags: , , ,

Chiste del Día


Comprensión Mutua.

Para ser feliz con un hombre, debes comprenderlo mucho y amarlo sólo un poco.

Para ser feliz con una mujer, debes amarla mucho y no comprenderla para nada.

Tags: ,

Cita del Día


Recomendación: La Séptima Noche, de Alina Reyes


Resumen: 

Es medianoche. Una atractiva mujer entra en un hotel discreto y pide por una habitación don­de alguien le espera. Está nerviosa: sólo ha visto una vez al hombre que la ha citado, y eso ocurrió hace ya dieciocho meses. Su deseo aumenta cuando él abre la puerta de la habitación en penumbra y, en vez de acercarse a ella, parece rehuirla. Minutos después, el hombre le recuerda que, tal como han pactado, esa primera noche no podrán tocarse, lo que lleva a la mujer casi a la desesperación… Se convierten así en «dos cometas ardientes, lanzados a vertiginosa velocidad, que se encontrarán el uno con el otro, aunque desde tierra parecen inmóviles, y procuran desviar ligeramente su trayectoria para retrasar el éxtasis de su desintegración recíproca».

Comentario:

Es cierto que La séptima noche se estructura y avanza siguiendo el clásico argumento de un hom­bre y una mujer que se entregan a una aventura sexual y amorosa donde, progresiva y exaltadamente, noche a noche, las «reglas del juego» van haciéndose más permisivas. Pero ésa no es toda la verdad. Porque, en el erotismo, a veces las cosas no son lo que parecen. Todo depende de cómo lo vivan los protagonistas y, en particular, de cómo quieran vivirlo.

Fragmento:
“Se quitó el cinturón. Yo, jadeante, también empecé a desnudarme, conteniéndome para no gemir. La visión de su cuerpo me producía el efecto de una estaca clavada en mi raja e hincada hasta los pulmones. Me costaba mantenerme en pie. Me quité el vestido sacándomelo rápidamente por la cabeza sin despegar los ojos de él. ¿Cómo podía amarse tanto como yo amaba en aquel instante?

Cuando arrojé el vestido al suelo vi su miembro, medio erecto, y, bajo la mata de vello, entre los fornidos muslos, el relieve de su virilidad. Es mi hombre, pensé. Va a ser mi hombre. Era algo tan hermoso, tan delicioso…

Me entraron ganas de llorar. Había esperado tanto… Tantas veces había perdido la esperanza, y tantas había temido que la vida que nos alejaba nos separase definitivamente, antes siquiera de poder tocarle la mano…”

La Séptima Noche
Autora: Alina Reyes
Editorial: Tusquets
Precio: 10.00 Euros
Comprar Libro

Tags: , , , , , , ,

El TopTen de Alimentos para tener Sexo Grandioso


Todos quisiéramos que el sexo fuera grandioso. Si en la actualidad no tenemos vida sexual, la deseamos. Si el sexo que estamos teniendo está más o menos bien, deseamos elevar su calidad a grandiosa y si acaso nuestra vida sexual ya lo es, bueno, entonces… queremos que sea espectacular. Derrite-cerebros. Y sí es posible. Pero, para eso, primero tenemos que echarle un vistazo a la cocina.

Nuestra nutrición es vital para la calidad de nuestra vida sexual. Si salimos con alguien y cenamos y bebemos demasiado, en vez de una noche de locura, tendremos a cambio una noche de sueño muy pesado. Para que las cosas realmente funcionen bien, necesitamos estimular nuestros “circuitos”: los sistemas nervioso y circulatorio. No podemos atascar nuestras arterias con grasas saturadas que atrasan la circulación, dificultan el flujo de la sangre y disminuyen la habilidad del cuerpo para experimentar estímulos y tener un sexo grandioso.

Así que habrá que resignarnos. Aquí tenemos la lista de los diez alimentos que pondrán a chisporrotear algo más que la cacerola donde los prepares:


1. Granos Enteros.

La avena es rica en zinc y puede incrementar los niveles de testosterona, lo cual incrementa el deseo sexual (tanto en hombres como en mujeres). Y siendo un carbohidrato complejo, los granos enteros te darán más resistencia, por lo que podrás actuar la noche entera sin rendirte.

 

2. Chocolate.Es una riquísima fuente de magnesio, el cual calma los nervios y nos hace sentir abiertos y receptivos. Pero la verdadera estrella oculta en el chocolate es la fenilalanina, un aminoácido que eleva las endorfinas del cuerpo y produce dopamina, el químico del cerebro que surge en el orgasmo.


3. Ostiones (Ostras).

Al igual que los cereales, son una fuente de zinc.


4. Pimientos.

Contienen capsaicina, la que a su vez produce endorfinas, nuestras sensaciones de placer. También estimulan el sistema nervioso, acentuando los efectos de la excitación sexual.


5. Semillas de Chia.

Una sola cucharada de estas pequeñas y ancestrales semillas equivale a un batido de salmón, espinacas y hormonas humanas del crecimiento. Envueltas con proteínas omega 3 y omega 6, calcio, hierro, zinc (sí, otra vez), fibra y antioxidantes, las semillas de la chía llevarán tu resistencia al límite, mejorarán la circulación e incrementarán la habilidad de tu cuerpo para sentirse estimulado.


6. Jengibre, ajo, cebolla, puerro, cebolleta y cebollín.

Pertenecientes al género Allium, estos poderosos vegetales te darán la energía que los farmacéuticos sólo pueden prometerte. Incluso, existen sectas religiosas que prohíben el consumo de estos humildes alimentos por considerarlos que incrementan el deseo sexual entre la gente.

Contienen componentes químicos que estimulan el flujo sanguíneo hacia el área genital, por lo que su consumo produce intensas sensaciones de excitación, lo que resulta en actos sexuales más duraderos.


7. Aceite de oliva.

Los seres humanos necesitamos grasas para producir hormonas sexuales; pero no del tipo que se acumula en nuestro estómago y caderas, sino de la saludable que viene en nuestra comida. La grasa y el colesterol se metabolizan en el hígado, estimulando la producción de testosterona y estrógenos, indispensables para el desempeño sexual. Olvídate del bistec grasoso, de la mantequilla y de la langosta, y mejor usa el aceite de oliva (rico en vitamina E) para bañar tu pasta, tu ensalada, a tu pareja o a ti mismo…


8. Tomates.

Con el apodo de “la manzana del amor”, ahora sabemos que su fuerza radica en el antioxidante que contiene, la licopeína, la cual es un poderoso potenciador de la libido, tanto en hombres como en mujeres.


9. Soja (soya).

La medicina china afirma que la soja relaja y enfría el cuerpo. Y cuando la gente está relajada, tiende a encontrarse más receptiva y abierta. Y eso, en la cama, es genial. Además, la soja contiene fitoestrógenos, un componente parecido a los estrógenos, lo que mejora la lubricación vaginal y es muy beneficioso para la salud de la próstata.


10. Alcachofas.

Son ricas en ácido pantoténico, el cual ayuda a tonificar el hígado, quien es quien gobierna las respuestas del sistema nervioso. Y un incremento a la respuesta a los estímulos nerviosos significa mejor sexo.

¿Y cuáles son los alimentos más perjudiciales para la vida sexual?
El azúcar refinada, la grasa saturada, los refrescos (sodas, gaseosas), comida chatarra y el exceso de alcohol. No sólo provocarán que engordes, sino que también te mandarán solo a la cama.

Así que, más vale irse a dormir con un poco de hambre, que con ganas en el alambre (¡qué mala rima…!). ¡A comer bien para estar sexys y funcionales!

Fuente: HuffingtonPost

Tags: , , , , , ,

Relato: El Carnicero III (fragmento)


El Carnicero, de Alina Reyes

(Fragmento)

Me desperté poco a poco, con el ruido de la lluvia contra los cristales. Las sábanas eran suaves, la almohada mullida. Abrí los ojos. Yacía junto a mí y me miraba. Dirigí la mano hacia su sexo. Me deseaba de nuevo.

Yo no quería más que esto: hacer el amor, todo el tiempo, sin furia, con paciencia, con obstinación, metódicamente. Llegar al final. Era como escalar una montaña, necesitaba alcanzar la cúspide, igual que en mis sueños, en mis pesadillas. Lo mejor hubiera sido castrarlo en seguida, comer aquel pedazo de carne siempre duro siempre erecto siempre ávido, engullirlo y conservarlo en mi vientre, definitivamente.

Me incorporé un poco, me acerqué a él y le rodeé con mis brazos. Tomó mi cabeza entre sus manos, juntó nuestros labios e introdujo de golpe su lengua en mi boca, la agitó hasta el fondo de mi garganta enroscándola y desenroscándola contra la mía. Empecé a mordisquearle los labios hasta sentir el gusto de la sangre.

Entonces monté sobre él, apoyé mi vulva en su sexo, la restregué contra los testículos y la verga, cogí el miembro con la mano para hacerlo penetrar en mí y fue como un relámpago fulminante, la entrada resplandeciente del salvador, el retorno ínstantáneo de la gracia.

Levanté las rodillas, le envolví con mis piernas y me puse a galopar. Cada vez que en la cresta de la ola veía asomar su verga roja y brillante, la cogía de nuevo para hundírmela aún más adentro.

Iba demasiado deprisa. Me calmó con dulzura, estiré las piernas y me tendí sobre él. Permanecí inmóvil un momento, contrayendo los músculos de mi vagina alrededor de su miembro.

Le mordisqueé el pecho en toda su extensión; mil cargas eléctricas me recorrieron la lengua, las encías. Froté la nariz contra su carne blanca, aspiré temblando su fragancia. Bizqueaba de puro placer, el mundo no era más que un cuadro abstracto y vibrante, un entrechocar de manchas color carne, un pozo de materia blanda en el que me hundía obedeciendo a un gozoso impulso de perdición. Los tímpanos me vibraban y resonaban en mi cabeza, mis ojos se cerraban; las ondas que corrían por mi caja craneal agudizaron extraordinariamente mi conciencia, se produjo una llamarada y mi cerebro gozó, solo y silencioso, magníficamente solo.

Rodó sobre mí y cabalgó a su vez apoyándose en las manos para no aplastarme. Sus testículos frotaban mis nalgas en la entrada de la vagina, su verga dura me llenaba en su resbaladizo vaivén, mis uñas se hundían en su nalgas, jadeó más fuerte… Gozábamos juntos, infinitamente, mezclando nuestros líquidos y nuestros estertores surgidos más allá de la garganta, de las profundidades de nuestros pechos, ajenos a la voz humana.

~~~~

Llovía. Envuelta en la enorme camiseta que me había prestado, me acodé en la ventana arrodillada en una silla arrimada a la pared.

Él también llevaba una camiseta; estaba acostado en el sofá con sus gruesas nalgas, su hinchado sexo y sus rollizas piernas desnudas. Se acercó a mí, colocó su verga dura sobre mis nalgas. Intenté darme la vuelta, pero me cogió por los cabellos y echando mi cabeza hacia atrás me forzó por el ano. Yo sufría, condenada a mirar al cielo encajonada en la silla.

Por fin me penetró hasta el fondo y el dolor menguó. Se movía rítmicamente; yo estaba llena de él, sólo sentía su enorme y devoradora verga dentro de mí, mientras afuera, la lluvia, pura y líquida luz, caía a raudales.

Siguió revolviendo mis entrañas como un labrador arando el campo y, sin dejar de mantener mi cabeza hacia atrás, introdujo dos dedos en mi vagina para sacarlos en seguida. Entonces yo introduje los míos, sentí su verga dura golpeándome y comencé a frotarme al mismo ritmo. Aceleró el compás, mi excitación creció, placer y dolor confundidos. Su vientre chocaba con mi espalda y a cada movimiento me traspasaba y me invadía un poco más. Me tiraba del pelo, mi cuello estaba muy tenso y mis ojos obstinadamente vueltos hacia el cielo que se vaciaba, y él me pegaba y me azotaba hasta en lo más profundo de mi ser, mi cuerpo se estremecía y se llenaba de aquel líquido caliente que brotaba a sacudidas, empapándome suave y sabrosamente.

~~~~

Obedeciendo a mis deseos se echó desnudo en el suelo, boca arriba. Con los extensores gimnásticos le até los brazos a las patas del sillón, las piernas a las de la mesa.

Ambos estábamos cansados. Me senté en la butaca, le observé durante un instante, inmóvil y desfallecido.
Su cuerpo me gustaba así, henchido de carne abierta y prisionera, espléndido en su descarada imperfección. Hombre desarraigado, nuevamente clavado al suelo, el sexo como un frágil pivote exiliado de las tinieblas y expuesto a la luz de mis ojos.

Me levanté y me arrodillé con las piernas abiertas sobre su cabeza. Sin acercarme demasiado a su rostro separé con las dos manos mis grandes labios, le hice mirar mi vulva, mucho rato.

Después la acaricié lentamente con un movimiento circular desde el ano hasta el clítoris.

Hundí los dedos de la mano izquierda en mi vagina y seguí frotándome. Mis dedos no son mis dedos sino un pesado lingote, un gran lingote cuadrado clavado en mí, oro reluciente en la oscuridad de mi sueño. Mis manos se movían cada vez más deprisa; cabalgaba en el aire, convulsivamente, la cabeza hacia atrás. Gocé sollozando sobre sus ojos.

Volví al sillón. Su cara había enrojecido, de nuevo iniciaba una erección, tímidamente. Estaba indefenso.

Me recosté en el suelo junto a él, la cabeza sobre su bajo vientre, la boca contra su verga una mano en sus testículos, y me dormí. Seguramente la huella en el cemento fresco sería la del pie de un soldado alto y rubio, y fuerte, y quizá guapo.

Cuando pegada a su sexo me desperté, lo cogí con la boca, lo lamí varias veces, sentí cómo se hinchaba y me tocaba la garganta. Acaricié sus testículos, los chupé, volví a su verga; me la puse en la cuenca de los ojos, en la frente, en las mejillas, contra la nariz, sobre la boca, la barbilla, en el cuello, posé la nuca sobre ella, luego la acorralé entre el omóplato y la cabeza inclinada, la pasé por una axila, por la otra, la rocé con mis pechos casi hasta hacerles gozar con su tacto; con ella me froté el vientre, la espalda, las nalgas, los muslos, la apreté entre mis brazos y mis piernas doblados y apoyé sobre ella la planta del pie hasta dejar su huella por todo mi cuerpo.

Después volví a metérmela en la boca y la chupé durante largo rato, como se chupa el dedo pulgar, el pecho de la madre, la vida, mientras él gemía y jadeaba, sin descanso, hasta que eyaculó en una queja aguda y bebí su esperma, su savia, su don.

having fun

El Carnicero
Autora: Alina Reyes
Editorial: Grijalbo
Páginas: 86
Precio: 2.8 Euros
Comprar Libro

Tags: , , , , , , , , ,

Artículos Anteriores

Posturas Sexuales: El Lado-a-Lado


Relato: El Carnicero II (fragmento)


Masaje en la Espalda I


Cita del Día


Página 1 de 1112345»...Última »

Bienvenidos a iSexoLibre.es

El Blog sobre Sexo y Sexualidad. Aquí encontrarás las últimas novedades sobre todo lo relacionado con el Sexo. Zonas erógenas, posturas sexuales, historias eróticas y comentarios sobre sexo y relaciones. Métodos anticonceptivos y noticias e información Sexual.
Pasa y disfruta con nosotros!

Recibe las noticias de iSexoLibre.es en tu email:

Escribe tu email:



Lo más leído

Nube de Tags




Cerrar
Enviar por Correo